Leemos con asombro primero, y con profunda preocupación después, el comunicado que nos hacéis llegar relativo al incremento en los gastos de escolaridad. Nos parece inaceptable por activa, por pasiva y por circunfleja. Un abuso de confianza para con las familias que, de buena fe y con profunda simpatía y admiración por la educación francesa, hemos llevado al Liceo a nuestros hijos desde pequeños.
Un padre no lleva a su hijo al Liceo “para ver qué pasa”, “para ver cómo le va un par de añitos y luego ya veremos”. No. Nuestro compromiso es para toda la vida escolar, porque se trata de una decisión educativa trascendental en la formación intelectual de un chico español. Una decisión buena, sin duda, pero también arriesgada. Ese compromiso y esa lealtad se suponen mutuos, de ambas partes: un contrato ético y educativo que debe rodear y proteger al alumno en toda su trayectoria.
Anunciar una subida de los gastos de forma abusiva, durante tres años sucesivos y de forma unilateral para sufragar una parte de la construcción de un tercer Liceo (que tiene o debiera tener ‘deontología’ de escuela pública, digámoslo así) da que pensar que nos toman por ricos (“son gente que lo puede pagar”) o por idiotas (“no tienen más remedio que tragar, no van a cambiar a sus hijos de colegio a mitad de curriculo”), o por ambas cosas a la vez.
Como nos sabemos poco idiotas y nada ricos, mi mujer y yo mismo nos ponemos a vuestra disposición para participar en cuantos actos o iniciativas consideréis oportuno llevar a cabo, en defensa de nuestros argumentos y de los derechos adquiridos por nuestros hijos.
samedi 5 décembre 2009
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